"En la economía actual, tener $ 200.000 para hacer negocios no es una cifra importante. En la mayoría de los casos, esos montos se guardan", aseguró el economista José Mario Laks al ser consultado por LA GACETA sobre lo que hacen los tucumanos con su dinero. El experto dijo que esa plata se pone en un banco o se utiliza para comprar dólares o para un emprendimiento comercial modesto, generalmente de tipo familiar. "Quien tiene un negocio chico y logró ahorrar ese dinero quizás se anima a comprar una propiedad, pero la mayoría lo destina al consumo: cambia la heladera, la cocina; lo gasta en viajes, o bien compra una computadora, un automóvil, muebles u otras cosas; o sea, es consumo puro. Es como que tiene mucho para nada y poco para algo", indicó. Señaló además que este sector desconoce cómo operar en la Bolsa y se maneja mucho con la tarjeta de crédito porque aprovecha los planes de financiación con gran número de cuotas.

La franja de los $ 500.000 la componen empresarios o asalariados de nivel alto, que en Tucumán no son muchos, sostuvo Laks. "Es el comprador de inmuebles por naturaleza: compra departamentos y terrenos en countries como inversión y trata de sacarle alguna renta. O separa una parte de ese monto para gastos eventuales o se ?calza? en dólares, a pesar de que en el mundo esa moneda está en baja. También gasta en turismo durante el año (hay bastantes vuelos a Europa y viajes en crucero). Es el que se asocia y participa en un negocio agrícola (aunque en estos casos en menor medida)", añadió. El economista dijo que quienes tienen estos dineros ya poseen sus casas en buenas condiciones, por lo que gastan muy poco en refacciones. En cuanto a los tucumanos que tienen excedentes de hasta $ 1 millón, señaló que hacen lo mismo que los del ejemplo anterior, aunque en mayor escala. "Ponen su mira en los negocios inmobiliarios y en los ligados a la construcción; invierten en la compra de acciones y títulos públicos y compran los autos de mayor valor y divisas para diversificar el riesgo", detalló el especialista. En algunos de estos casos, dijo que "ese dinero sirve para expandir un poco la actividad que realizan, pero sólo un poco, porque para expandirla de verdad hace falta mucho más dinero". Laks observó que tener hoy $ 1 millón de patrimonio no es un gran monto, ya que se llega a esa suma con dos propiedades y dos autos.

Drugstore o despensa
Según el economista Daniel Abad, la gente que en nuestra provincia dispone de hasta $ 200.000 gasta en electrodomésticos, en electrónica, cambia el auto o hace alguna modificación en la casa. La mayoría se maneja con la tarjeta de crédito o accede a préstamos bancarios personales, ya que los hipotecarios están inaccesibles por las tasas que se cobran. "Con la tarjeta se puede ?pelearle? un poco a la inflación", acota. Además, dijo que algunos optan por ocupar ese dinero (que a veces proviene de una indemnización o de una herencia) para poner un drugstore, una despensa o una venta de ropa. "Quienes ya tienen una PyME aumentan las góndolas y ponen más mercadería porque hay un boom de consumo, principalmente en los rubros alimentos, vestimenta y electrodomésticos. Y los que no quieren sobresaltos dejan esa plata en plazo fijo", detalló.

Abad dice que los que poseen $ 500.000 ya cambiaron el auto y los electrodomésticos. En este segmento hay dos tipos: los que asumen riesgos y los conservadores. "Estos últimos se van a los ladrillos (terrenos, casas usadas o departamentos de uno o dos dormitorios), o sea inversiones a largo plazo. Los que se arriesgan ponen su dinero en acciones, títulos y fondos de inversión (ligados a commodities: soja, petróleo, azúcar), plazos fijos o dólares", expresó. Tampoco este sector es muy afecto a los créditos hipotecarios y si compra automóviles lo hace al contado o con préstamos personales. El experto indicó que los que tienen $ 1 millón sí hacen algún tipo de inversión inmobiliaria: sobre todo compran departamentos o terrenos en barrios cerrados. "Hay quienes se asocian para explotar un campo, y en este sentido la mejor inversión es la caña de azúcar, que en algunas zonas desplazó a la soja", observó. Optan también por inversiones financieras de más riesgo, como acciones y títulos públicos nacionales o provinciales que dan buena renta. En lo comercial, se inclinan por invertir en franquicias de firmas importantes. Según Abad, "estos tucumanos no se arriesgan en una mayor escala porque para ello necesitarían la ayuda del crédito, que sigue siendo muy caro".